¿Unidad para la presidenta o plataforma para una candidatura?

¿Unidad para la presidenta o plataforma para una candidatura?

Por: Roberto Nuñez Baleon.

La conmemoración del respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum en Tlaxcala dejó una pregunta que sigue resonando entre la militancia de Morena y que difícilmente podrá ser ignorada por quienes organizan y conducen políticamente al movimiento en el estado: si el objetivo era respaldar a la Presidenta de la República y mostrar la unidad de Morena, ¿por qué no incorporar a los principales referentes del partido en Tlaxcala independientemente de sus aspiraciones futuras?

La pregunta no es menor. Por el contrario, toca el corazón mismo del mensaje que pretendía enviar el evento. Porque cuando en una movilización política aparecen unos liderazgos y otros son relegados; cuando algunos perfiles reciben reflectores mientras otros permanecen prácticamente invisibles; cuando quienes representan corrientes distintas dentro del mismo partido no encuentran espacios de participación, el discurso de unidad comienza a perder fuerza frente a la realidad de los hechos.

Resulta difícil entender por qué figuras con peso político propio dentro de Morena, como la senadora Ana Lilia Rivera, el diputado federal Raymundo Vázquez Conchas y otros militantes con amplia trayectoria en la construcción del movimiento, no tuvieron una participación visible en un acto cuyo propósito oficial era respaldar a Claudia Sheinbaum. Más aún cuando varios de ellos han sido defensores constantes del proyecto de la Cuarta Transformación y de la propia Presidenta.

La percepción que queda entre amplios sectores de la militancia es que el evento terminó funcionando menos como una expresión plural del morenismo tlaxcalteca y más como una demostración de agandalle de un grupo político específico. En particular, del bloque identificado con el lorenismo y con la proyección política del alcalde Alfonso Sánchez García.

El problema no radica en que existan aspirantes. La competencia interna es natural en cualquier partido político. El problema aparece cuando la estructura partidista o gubernamental parece utilizarse para privilegiar a un proyecto sobre los demás. En ese momento, el mensaje deja de ser de inclusión y comienza a percibirse como una señal de exclusión.

La historia política reciente demuestra que los partidos se fortalecen cuando logran procesar sus diferencias internas mediante reglas claras y espacios compartidos. Por el contrario, cuando una corriente pretende monopolizar la representación del movimiento, los efectos suelen ser previsibles: resentimiento, división y polarización.

Y precisamente esa es la señal que muchos militantes afirman haber recibido. No la de una Morena unido alrededor de la Presidenta, sino la de un Morena dividido entre quienes se alinean con el proyecto impulsado desde el grupo gobernante y quienes, aun siendo parte del movimiento, son vistos con recelo por tener aspiraciones propias o por representar opciones distintas para el futuro político de Tlaxcala.

En ese contexto, resulta inevitable contrastar lo ocurrido con el mensaje emitido por la senadora Ana Lilia Rivera en el evento que ella encabezó para expresar respaldo a la Presidenta de la República. Ahí, más allá de simpatías o diferencias internas, el llamado central fue a la unidad del movimiento, a la inclusión de todas las expresiones de Morena y a la necesidad de cerrar filas alrededor del proyecto nacional sin exclusiones ni sectarismos.

La diferencia de enfoques es evidente. Mientras un evento deja cuestionamientos sobre quiénes fueron invitados y quiénes quedaron fuera, el otro coloca en el centro la necesidad de sumar y construir puentes entre las distintas corrientes del partido.

Morena enfrenta hoy en Tlaxcala un desafío que trasciende nombres y aspiraciones personales. La verdadera prueba para sus liderazgos no consiste en demostrar quién tiene más estructura o más capacidad de movilización, sino en acreditar que son capaces de mantener unido al movimiento sin imponer lealtades personales como requisito de pertenencia.

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