Trump desafía a Netanyahu y abre la puerta a Turquía para recibir los F-35: ¿el fin de la hegemonía militar israelí en Oriente Medio?
La disputa por seis cazas furtivos F-35 se convirtió en el símbolo de un terremoto geopolítico en Oriente Medio. Durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara el 7 de julio de 2026, el presidente Donald Trump abrió la puerta al regreso de Turquía al programa del avión de combate, del que había sido excluida en 2019 tras adquirir el sistema antiaéreo ruso S-400. Trump calificó a Turquía como un aliado "en muchos aspectos más leal que otros" y anunció su disposición a levantar las sanciones impuestas bajo la ley CAATSA. El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, aseguró haber recibido una "promesa personal" de Trump y expresó confianza en que Washington cumplirá su palabra.
La reacción de Israel no se hizo esperar. El primer ministro Benjamín Netanyahu recorrió los principales canales de noticias estadounidenses para calificar la eventual venta como una "decisión errónea" y acusó a Turquía de amenazar a Grecia y buscar la "destrucción de Israel". El canciller israelí, Gideon Sa'ar, reclamó públicamente que Washington preserve la históricamente garantizada "ventaja militar cualitativa" de Tel Aviv en la región. Sin embargo, analistas citados por medios rusos señalan que la balanza de poder aéreo apenas se movería: Israel ya posee 48 unidades del F-35, mientras que Turquía recibiría inicialmente solo seis.
El 27 de julio, Trump respondió sin rodeos a la ofensiva diplomática israelí. "Nadie puede dictarme lo que debemos vender", declaró ante la prensa, visiblemente molesto por las críticas públicas de Netanyahu. El mandatario estadounidense reafirmó su cercanía con Erdoğan, a quien definió como su "amigo", en un gesto que evidencia el giro de Washington hacia una relación más autónoma con Ankara, incluso a riesgo de tensar el vínculo tradicional con Israel.
El principal obstáculo técnico sigue siendo la presencia de los sistemas S-400 rusos en suelo turco, cuya operación simultánea con el F-35 la legislación estadounidense prohíbe por motivos de seguridad. Según informaciones recabadas por medios internacionales, Ankara estudiaría transferir esos sistemas a un tercer país del Golfo para destrabar su reincorporación al programa. El canciller turco, Hakan Fidan, expresó su expectativa de que las sanciones CAATSA sean levantadas "en un futuro próximo", aunque el Departamento de Estado insiste en que Turquía todavía no cumple los requisitos legales exigidos.
Más allá del aspecto militar, la disputa revela una recomposición estratégica de fondo. Turquía es miembro de la OTAN, actor decisivo en Siria y el Cáucaso, mantiene vínculos estrechos con Rusia y desarrolla su propio caza furtivo nacional, el KAAN. Un análisis de la agencia rusa RIA Novosti sostiene que la verdadera preocupación de Israel no es la situación humanitaria en Gaza, sino el ascenso militar turco como potencial contrapeso regional. La creciente autonomía de Erdoğan frente a Washington choca así con los intereses históricos de Tel Aviv.
@_Melchisedech
Comentarios