Reacomodos del gobierno de Tlaxcala, reajuste de control
Los cambios en el gabinete son señales políticas, movimientos calculados que revelan tensiones internas, prioridades reales y temores soterrados.
La gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, mueve piezas pero también deja ver su ansiedad por controlar el tablero —o por sobrevivir a él hasta el 2027 antes de que la caballada se salga del corral.
La llegada de Eréndira Berenice Garay Salas a la Oficialía Mayor de Gobierno (OMG) no es un simple relevo burocrático, asume una estructura acostumbrada a operar con márgenes amplios de discrecionalidad, donde el orden administrativo ha convivido históricamente con prácticas opacas.
Su reto no será únicamente técnico, sino político, imponer reglas donde por años han imperado las costumbres, incluidas las de Ramiro Vivanco Chedraui.
La salida de Ramiro Vivanco Chedraui no es silenciosa, pero en política el silencio rara vez es neutral.
Más que un retiro, parece un desplazamiento estratégico que deja preguntas abiertas sobre su gestión y los equilibrios internos que lo empujaron fuera, aunque los rumores bien alimentados dicen que irá por una candidatura de diputado federal por Morena.
En un caso similar, el diputado local, Vicente Hernández Pérez, también buscará una diputación federal que parece indicar que ya tiene amarrada.
En la Secretaría de Impulso Agropecuario (SIA), Haide Gisela Lucero Zepeda recibe un sector golpeado por años de promesas incumplidas y apoyos fragmentados.
El campo tlaxcalteca no se convence con discursos ni giras fotográficas, exige políticas sostenidas, cercanía real y resultados medibles.
Su desempeño será evaluado por productores, no por boletines oficiales, pero lo bueno es que al menos tiene un brazo fuerte con Francisco Javier Hernández López para hacer el trabajo difícil.
La gestión saliente de José de Jesús Rafael de la Peña Bernal deja una sensación ambivalente, presencia mediática abundante, pero impacto estructural limitado. Limitado a puras fotos, giras y boletines y cero resultados.
El reto ahora es saber si el cambio de rostro implicará también un cambio de fondo o sólo una cuota de género.
En la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas de Tlaxcala (CEAVIT), la incorporación de Mónica Yazmín Jiménez Gutiérrez coloca al gobierno frente a su prueba más delicada, la atención a víctimas.
No se trata de administrar expedientes como lo hizo la supuesta activista Yenny Charrez Carlos al inicio de esta administración, sino de reconstruir confianza en un sistema que ha fallado reiteradamente a quienes más lo necesitan.
Su tarea es tan técnica como profundamente humana y política. Ojalá Jiménez Gutiérrez si entienda la óptica de las víctimas y la atención que necesitan despojándolas de un número de expediente y poniéndoles nombre y apellidos a seres humanos de carne y hueso, que viven y sienten.
En la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de Tlaxcala (Coeprist), Steve Esteban del Razo Montiel llega a un espacio donde la regulación sanitaria se entrecruza con intereses económicos locales.
Su margen de maniobra dependerá de si opta por incomodar a los poderes fácticos o por adaptarse a ellos en medio de su ignorancia y mediocridad.
Ha sido colocado allí más bien como calienta asientos que como técnico y como especialista en riesgos sanitarios.
Es el ejemplo más claro de que más vale lealtad que capacidad.
El regreso de Ricardo Peralta Saucedo a Casa Tlaxcala en la Ciudad de México (CDMX) es quizá el movimiento más revelador.
Es una posición estratégica para tejer relaciones políticas, económicas y mediáticas en la capital del país. Su presencia incomoda a quienes preferirían que Tlaxcala permaneciera en segundo plano.
Finalmente, en el Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala (FOMTLAX), José Luis Garrido Cruz asume una responsabilidad donde los números se mezclan con la política.
Manejar recursos implica decidir quién gana y quién pierde influencia dentro del gobierno y su entorno.
Ya veremos si por fin termina de sacudirse la fama que le antecede como diputado local borracho y gusto por las chicas de la vida galante, eso sin mencionar que estaba en la construcción de un partido político local para reemplazar al Partido Encuentro Social (PES) que perdiera su registro en las elecciones de 2021.
Estos nombramientos no dibujan una renovación profunda, sino un reacomodo defensivo; más que proyectar confianza, sugieren cautela ante las disputas internas y la proximidad del proceso político venidero de 2027 al que ya a todo mundo le urge que llegue.
El gobierno parece priorizar control y estabilidad antes que gestión y transformación, pero la estabilidad sin resultados también erosiona legitimidad.
Tlaxcala necesita menos movimientos tácticos y más decisiones estructurales, menos cambios de piezas y más cambios de rumbo.
Cabe recordar que el último relevo significativo de la mandataria estatal, tuvo luchar el pasado 2 de enero con los nombramientos y toma de protesta de 13 funcionarios:
Karen Álvarez Villeda – Secretaria de Cultura (SC)
Fabricio Mena Rodríguez – Secretario de Turismo (SECTURE)
Octavio Ortega Velio Mejía – Coordinador de Comunicación Social (CCOM)
Pedro Aquino Alvarado – Secretario del Medio Ambiente (SMA)
Noé Rodríguez Roldán – Coordinador General de Planeación e Inversión (CGPI)
Azalia Cortés García – Titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas de Tlaxcala (CEAVIT)
Rubén Terán Águila – Consejero Jurídico del Ejecutivo (CJE)
Cutberto Benito Cano Coyotl – Director del Instituto Tlaxcalteca de Infraestructura Física Educativa (ITIFE)
Lenin Calva Pérez – Rector de la Universidad Tecnológica de Tlaxcala (UTT)
Mayra Vázquez Velázquez – Directora del Archivo Histórico del Estado de Tlaxcala (AHET)
Steve Esteban del Razo Montiel – Titular de Casa Tlaxcala en la Ciudad de México (CDMX)
Mónica Sánchez Angulo – Directora de Atención a Migrantes (DAM)
Luis Vargas González – Director de Gobernación (DGob)
De ellos, Octavio Ortega Velio Mejía dejó el cargo en 2025 y asumió responsabilidades en la Secretaría de Turismo del Gobierno de México, como parte del equipo de la titular federal Josefina Rodríguez Zamora (antes secretaria de Turismo estatal).
Fue suplido en la Coordinación de Comunicación Social por Antonio Martínez Velázquez,
Luis Gabino Vargas González dimitió la la Dirección de Gobernación en la Secretaría de Gobierno (Segob) del Estado de Tlaxcala en febrero de 2025. Renunció tras cinco meses en el cargo, su lugar fue ocupado por Emilio Minor Molina, expresidente municipal de Totolac y exdiputado local.
Josefina Rodríguez Zamora, salió voluntariamente en septiembre de 2024 para integrarse al gabinete federal como Secretaria de Turismo de México en el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, cargo que asumió el 1 de octubre de 2024, fue sustituida en la Secretaría de Turismo del Estado por Fabricio Mena Rodríguez desde el 2 de septiembre de 2024.
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