Plan B en riesgo: cuando la mayoría se fractura desde dentro
En política, las mayorías no solo se cuentan: se cuidan
El escenario actual en el Senado de la República, marcado por la confrontación entre Morena y sus aliados tradicionales, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), en torno al llamado “Plan B” de la Presidenta Claudia Sheinbaum, abre una grieta que va más allá de una simple diferencia legislativa
Lo que está en juego es la estabilidad de una coalición que ha sido clave para la gobernabilidad del país
El Plan B, concebido como una ruta alterna para avanzar en reformas estratégicas, enfrenta hoy una resistencia inesperada: la de quienes, hasta ahora, han sido aliados naturales del proyecto político en el poder
La inconformidad del PT y del Verde no solo refleja desacuerdos técnicos o de fondo, sino una creciente tensión política que evidencia la falta de consensos internos
Este contexto coloca al Senado en una posición crítica: si el pleno llegara a rechazar el Plan B por el voto en contra o la abstención de estos partidos, el impacto sería profundo. No se trataría únicamente de una derrota legislativa, sino de un mensaje político de alto calibre: la fragmentación de la mayoría oficialista
Para la Presidenta Sheinbaum, un revés de esta naturaleza tendría implicaciones significativas. En primer lugar, debilitaría aún con mayor profundidad la narrativa de control político y cohesión que ha sostenido a su administración en sus primeros meses
En segundo término, abriría espacios para que la oposición reposicione su discurso, señalando la incapacidad del oficialismo para mantener unidos a sus propios aliados
Pero más allá de las consecuencias inmediatas, el riesgo de fondo es estructural: cuando una coalición comienza a fracturarse, no solo se comprometen iniciativas específicas, sino la viabilidad de una agenda de gobierno completa
La gobernabilidad deja de ser un hecho dado y se convierte en una tarea permanente de negociación
Este momento exige una reflexión profunda. La política democrática no puede reducirse a la imposición de mayorías circunstanciales. Requiere diálogo, construcción de acuerdos y, sobre todo, respeto a la pluralidad, incluso dentro de los propios bloques políticos
Desde una perspectiva ciudadana e institucional, lo que hoy ocurre en el Senado debe entenderse como una advertencia porque la estabilidad política no está garantizada por los números, sino por la capacidad de construir consensos duraderos
México necesita instituciones fuertes, pero también liderazgos capaces de escuchar, corregir y reconciliar. El desenlace del Plan B será, sin duda, un termómetro del rumbo político del país en los próximos años
Porque al final, quien se confía en su mayoría, corre el riesgo de perderla
Gustavo Buenrostro
Presidente de Por Querétaro Todo, A.C.
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