México, Cuando la muerte y la desaparición se vuelven paisaje

México, Cuando la muerte y la desaparición se vuelven paisaje

El ataque armado contra Alma Rosa Rojo, integrante de un colectivo de búsqueda en Sinaloa, vuelve a colocar frente a nosotros una realidad que México corre el riesgo de normalizar: hay quienes desaparecen personas y después existen madres, esposas y hermanas obligadas a salir a buscarlas.

La inseguridad nacional debe analizarse desde dos indicadores inseparables: los homicidios dolosos y las personas desaparecidas.

El Gobierno federal ha informado una disminución importante del homicidio: de 86.9 asesinatos diarios en septiembre de 2024 a 42.5 en julio de 2026. Es un avance que debe reconocerse.

Pero existe otra cifra que impide celebrar anticipadamente: México supera ya las 132 mil personas desaparecidas y no localizadas. A ello se suma una crisis forense con decenas de miles de cuerpos pendientes de identificación.

Son dos caras de una misma tragedia.

Además, desaparecer un cadáver puede convertirse para el criminal en un mecanismo para ocultar el homicidio, destruir evidencia y dificultar la investigación. Jurídicamente puede existir homicidio sin que aparezca el cuerpo; materialmente, encontrar la verdad se vuelve mucho más difícil.

Y entonces aparecen las madres buscadoras.

Mujeres que deberían estar esperando a sus hijos en casa recorren desiertos, montes y terrenos con palas buscando fosas clandestinas. Algunas incluso han sido asesinadas o desaparecidas por buscar a quienes el Estado no logró encontrar.

México ha comenzado a tolerar lo intolerable.

Escuchamos sobre ejecutados, desaparecidos, fosas y cuerpos sin identificar como parte de la información cotidiana. Cuando una sociedad pierde su capacidad de indignación frente a la muerte comienza su postración social.

México no tendrá verdadera paz mientras miles de familias continúen preguntando: ¿dónde están?

Porque la cultura de la muerte avanza cuando la violencia se normaliza, la impunidad permanece y la sociedad guarda silencio.

La seguridad no puede medirse solamente contando muertos.

También debemos contar a quienes todavía no hemos podido encontrar.

Gustavo Buenrostro 

Por Querétaro, Todo

@fansdestacados

 

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