Error grave convertir la soberanía en escudo político
La crisis política alrededor de Rubén Rocha Moya parece entrar en una nueva etapa.
Durante días, el discurso oficial del gobierno federal se concentró en exigir pruebas al gobierno de Estados Unidos respecto de los señalamientos por presuntos vínculos entre funcionarios sinaloenses y el crimen organizado y la narrativa presidencial buscó colocar el debate en el terreno jurídico: “que presenten las pruebas”
Sin embargo, el escenario comienza a modificarse aceleradamente ante la entrega a autoridades estadounidenses de dos personajes cercanos al grupo político de Rocha Moya podría representar exactamente aquello que la presidenta Claudia Sheinbaum solicitó públicamente: testigos, declaraciones, documentación financiera, comunicaciones internas y posibles acuerdos de cooperación judicial
Es decir, las pruebas podrían comenzar a surgir desde dentro del propio aparato político y administrativo sinaloense y ahí aparece el verdadero riesgo político
Porque si las evidencias efectivamente emergen, la narrativa oficial difícilmente podrá sostenerse únicamente en la exigencia de pruebas. Entonces el debate podría desplazarse hacia otro terreno mucho más delicado: la defensa irrestricta de la soberanía nacional frente a la intervención estadounidense
El problema es que, en ese escenario, cualquier prueba presentada por autoridades de Estados Unidos corre el riesgo de ser descalificada automáticamente bajo el argumento de que forma parte de una presión política extranjera contra México y entonces la discusión dejaría de centrarse en combatir la corrupción o la infiltración criminal y pasaría a convertirse en una confrontación diplomática y nacionalista
Ese giro sería profundamente peligroso para el país porque México necesita defender su soberanía, sí, pero también necesita preservar la credibilidad institucional en la lucha contra la impunidad
Cuando toda acusación extranjera se convierte automáticamente en “ataque político”, desaparece la posibilidad de distinguir entre intervención indebida y cooperación internacional legítima
El caso Rocha Moya podría terminar definiendo no solo el futuro político de Sinaloa, sino también el verdadero límite entre soberanía y protección política en el nuevo sexenio
Gustavo Buenrostro
Pdte de Por Querétaro Todo, AC
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