El crimen organizado pretende sustituir al Estado Mexicano

El crimen organizado pretende sustituir al Estado Mexicano

Zacatecas no es solamente el escenario de una nueva masacre: es el espejo de un Estado que comienza a perder, frente al crimen, la función que justifica su existencia.

Diez hombres fueron asesinados; cinco aparecieron colgados de un puente, semidesnudos y con huellas de tortura., entre las víctimas había empresarios, servidores públicos, dirigentes comunitarios y un exalcalde.

Después circuló un video atribuido al Cártel de Sinaloa, cuyos participantes afirmaron: “no matamos inocentes” y amenazaron al gobernador. Las autoridades sostienen ahora que esa grabación es falsa, pero auténtica o fabricada, revela algo igualmente grave: los grupos criminales pretenden explicar quién merece vivir, dictar sentencias y disputar públicamente la autoridad.

México registró 33,241 homicidios en 2024, una tasa de 25.6 por cada cien mil habitantes: es una proporción varias veces superior al promedio de los países desarrollados y además, durante ese año se estimaron 33.5 millones de delitos y 93.2 por ciento no fue denunciado o investigado.

La impunidad convierte cada crimen sin castigo en una invitación para el siguiente.

El Estado no nació únicamente para administrar presupuestos, organizar elecciones o repartir programas. Su finalidad primaria es preservar el orden, proteger la vida y garantizar la paz pública.

Así lo reconoce nuestra Constitución al encomendar a las instituciones prevenir, investigar y perseguir los delitos.

Cuando un cártel comunica, acusa, juzga y ejecuta, invade el espacio esencial del Estado y cuando la autoridad responde solamente con estadísticas favorables, comunicados o promesas, abandona moralmente a la sociedad.

México necesita recuperar territorio, instituciones y confianza: se requiere inteligencia, policías profesionales, fiscalías eficaces, coordinación nacional y castigo cierto porque la paz no consiste en que disminuya un promedio: consiste en que ninguna organización criminal pueda decidir impunemente quién vive, quién muere y quién gobierna.

Sin seguridad, la democracia permanece escrita, pero deja de existir en la vida cotidiana.

Gustavo Buenrostro.

Pdte de Por Querétaro Todo, AC

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