Campañas de odio y el inesperado Óscar Flores
Campañas de lodo y Óscar Flores, el factor silencioso
Las campañas de odio y lodo en redes son una estrategia deliberada de poder que revela la precariedad ética de quien las promueve.
Funcionan como una externalización de la violencia política, donde el dirigente se mantiene a salvo mientras activa a bases radicalizadas que operan en la lógica del linchamiento digital.
Eso es lo que vemos en las redes sociales después del tropiezo de la senadora Ana Lilia Rivera al llamar imbéciles a quienes cuestionan “¿Qué ha hecho por Tlaxcala?”
Este mecanismo descansa en la manipulación emocional de simpatizantes, convertidos en instrumentos de desgaste del adversario y no en sujetos políticos autónomos. Se sustituye el debate por la difamación, la evidencia por la sospecha y la persuasión por la intimidación, erosionando así la esfera pública y degradando la calidad democrática y de su partido, Morena.
“Cuando el poder está en peligro, aparece la violencia.”
— Hannah Arendt, Sobre la violencia (1969)*.
Arendt sostiene que la violencia —y, por analogía, el odio sistemático en redes— no es prueba de fuerza política sino de fragilidad. Aparece cuando el poder legítimo está en riesgo y sustituye la persuasión por la agresión.
Desde esta lógica, quien recurre de manera habitual al linchamiento digital no consolida liderazgo, exhibe su incapacidad para ganar con ideas, su temor al escrutinio público y su dependencia de la polarización como estrategia de supervivencia.
Ahora bien, lo que estamos viendo en redes sociales, va de la diatriba a la propuesta.
1) La diatriba
Es discurso de ataque.
¿Cómo identificarla? Su finalidad principal es descalificar, exhibir o destruir al adversario; está centrada en la persona, no en el problema; predomina la emoción sobre el argumento como la indignación, enojo, sarcasmo, ridiculización; suele carecer de soluciones concretas y, puede ser brillante retóricamente, pero no construye nada.
2) La propuesta
Es discurso de construcción.
¿Cómo identificarla? Se centra en el problema público, no en la persona; contiene diagnóstico + solución + ruta de acción; es verificable, medible y debatible; apela a la razón más que a la emoción; busca convencer, no humillar.
La diferencia esencial
Diatriba = golpe.
Propuesta = solución.
ÓSCAR FLORES JIMÉNEZ
El actor silencioso que reconfigura las conversaciones del poder en Tlaxcala
En la escena política rumbo al 2027 hay un actor del que poco hablamos, poco se sabe en términos generales pero que sin duda, se encuentra desde la semana ante pasada con una presencia sólida y creciente en los círculos políticos locales.
Él es Oscar Flores Jiménez, secretario de finanzas del Estado de México de la administración de la profa. Delfina Gómez Álvarez.
Ha construido una trayectoria que se distingue por su perfil técnico, su permanencia en áreas estratégicas de la administración pública y su inserción en núcleos de poder dentro del proyecto político de la Cuarta Transformación.
Nacido el 27 de abril de 1966 en Tlaxcala, es licenciado en Contaduría Pública, con especialización en Alta Dirección de Empresas Públicas por el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) y estudios de posgrado en Economía del Sector Público por el INAP-España, formación que lo ancla en la tradición de altos funcionarios con sólida preparación en finanzas públicas.
Su carrera profesional incluye una amplia gama de responsabilidades técnicas en el sector público.
En el gobierno federal fue Oficial Mayor y titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) desde el 2 de julio de 2020, en la gestión ya encabezada por la ahora gobernadora Delfina Gómez Álvarez, y que previamente estuvo en manos de Esteban Moctezuma Barragán. Ese rol lo colocó al frente de la gestión financiera de la Secretaría más grande del país.
Flores Jiménez también ha ocupado cargos en la Secretaría de Contraloría y Desarrollo Administrativo (SECODAM), en la Auditoría Superior de la Federación, y vertientes administrativas de medios públicos como Canal 22 y el Instituto Mexicano de Televisión (Imevisión).
Además, ha impartido cátedras de Finanzas Públicas y Política Económica en la Universidad Autónoma de Tlaxcala, lo que refuerza su perfil como analista con formación universitaria y experiencia docente.
Su paso por la SEP lo vinculó con personajes de la esfera nacional del proyecto de la Cuarta Transformación, y su gestión fue destacada en ese contexto, lo que le permitió construir un capital político técnico que trascendió la burocracia para incorporarse a la estructura de confianza de los gobernantes afines al movimiento liderado por Andrés Manuel López Obrador.
En múltiples apariciones públicas, Flores Jiménez ha expresado su identificación con la agenda de la 4T y respaldo al liderazgo de Claudia Sheinbaum Pardo, señalando su alineación con la continuidad del proyecto de transformación social y económica del país.
El 19 de noviembre de 2024, la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, lo designó Secretario de Finanzas de esa entidad, en sustitución de Paulina Moreno García, poco antes de la entrega del paquete fiscal al Congreso local.
En ese acto, Gómez Álvarez subrayó la experiencia y solvencia técnica de Flores Jiménez, lo que lo ubicó como uno de los cuadros de mayor confianza dentro de su equipo de administración estatal. Hoy en día, su liderazgo al frente de la Secretaría de Finanzas del Edomex es incuestionable.
Este salto del ámbito federal al estatal no sólo ratifica su trayectoria profesional, sino que lo inserta directamente en una de las plazas políticas más relevantes del país en términos de peso presupuestal y visibilidad.
En ese contexto, su relación con la gobernadora Gómez Álvarez es central, al punto que analistas señalan que ha generado estructuras y estrategias de apoyo político discretas pero efectivas para la administración local, consolidándose como un operador técnico con presencia significativa en la toma de decisiones financieras y de política pública.
Políticamente, la apertura de Flores Jiménez hacia la militancia de Morena y la identificación explícita con la agenda obradorista y sheinbaumista —sin que hasta ahora haya buscado formalmente una candidatura— lo posiciona como un personaje relevante para futuras definiciones internas.
En declaraciones públicas ha enfatizado su identidad como morenista y su respaldo a las políticas del gobierno federal, aunque se mantiene cauto respecto a aspiraciones partidistas concretas, afirmando que esperará los tiempos para determinar su rumbo político.
En conjunto, el perfil de Flores Jiménez combina formación técnica, trayectoria administrativa y relaciones políticas impecables que lo colocan en una posición estratégica dentro del entramado de la 4T, aunque su influencia política aún depende de su capacidad de traducir solvencia técnica en liderazgo político propio.
Sus apariciones públicas, sus fotografías cuidadosamente difundidas y su cercanía con figuras locales como Dulce María Silva Hernández no son gestos casuales, sino señales claras de una construcción de poder que mezcla técnica, cálculo y aspiración.
Mientras presume eficiencia administrativa en el Edomex, teje redes en Tlaxcala con la paciencia de quien sabe que las sucesiones se ganan antes de que empiecen.
Su relación con el círculo de Delfina Gómez y Horacio Duarte le ha dado músculo nacional, pero también lo ha colocado en el radar de los grupos locales que desconfían de los “foráneos de escritorio”. Flores camina entre dos mundos, el del operador institucional que entrega paquetes fiscales impecables y el del aspirante que necesita legitimidad territorial.
Esa dualidad lo fortalece y lo exhibe al mismo tiempo.
En el terreno real de la disputa —no el de la propaganda, sino el de las mediciones y las correlaciones de fuerza— ya aparece en el mapa, la más reciente encuesta de Rubrum lo incluye entre los nombres que comienzan a moverse rumbo a 2027.
No lidera, pero tampoco es marginal, quien lo vea como técnico neutral se engaña, su estrategia es política, su movimiento es gradual y su mensaje es paciencia.
En Tlaxcala ya está en el terreno de juego.
* Arendt, Hannah. Sobre la violencia. Nueva York: Harcourt, Brace & World, 1969.
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Alejandro Aguilar Gómez, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Altiplano, es periodista y empresario de medios con más de tres décadas de trayectoria. Fundador y CEO de Grupo Monitor, dirige los portales digitales Monitor Xpress y MX en la Noticia. Ha sido jefe de información en prensa escrita, director de noticiarios radiofónicos y consultor en marketing político y comunicación estratégica. Es Presidente Fundador del Colegio de Periodistas y Comunicadores de Tlaxcala A.C. y ha recibido 2 Doctorados Honoris Causa por su contribución al periodismo en México (UDS Global University campus Nuevo León y Colegio de Periodistas de Tamaulipas). Reconocido especialista en comunicación social, marketing digital y gestión de crisis, combina la praxis periodística con la consultoría política y la innovación en tecnologías de opinión pública. Acreditante como Director de Comunicaciones StratCom (Enfoque Militar) 2026.
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